La Cueva en Pilares

Greenfield | Kenji López

Ubicada en el Parque Nacional Maderas del Carmen, al norte de Coahuila, existe una reserva silvestre que conjuga la pasión por la conservación de la fauna y el placer de disfrutar la naturaleza a través de la arquitectura.


La reserva ecológica “Pilares” es un terreno de 40 mil hectáreas dedicadas a la conservación de especies en grave peligro de extinción y la proliferación de algunas que ya habían desaparecido en México. Además, es un oasis del mundo actual; un lugar aislado del desarrollo urbano, ligado a su contraparte Texana ­el parque nacional Big Bend­ por la majestuosidad de la Sierra Madre Oriental y la pureza del ecosistema.

En este contexto surge “La Cueva”, un proyecto arquitectónico que nace con la idea de crear un espacio neutro, de convivencia y contemplación, con una fuerte relación a lo salvaje de una zona donde el venado, el oso negro, el borrego cimarrón, el antílope y el indio americano transitan libremente como si allí el tiempo siguiera sus propias reglas.


Como en la arquitectura vernácula, la obra responde directamente al sitio donde se emplaza, con volúmenes básicos y hasta primitivos que se levantan con materiales de la región, obteniendo del paisaje sus colores y texturas. El sentir del proyecto es como aquel al entrar a una cueva, parcialmente enterrado en el suelo, provee refugio del exterior para disfrutarlo en un ambiente acogedor.


La orientación del edificio provee de luz natural del norte y dirige las vistas principales, a través de dos terrazas exteriores, hacia los picos más altos de la montaña. Al interior, el programa incluye un gran comedor/sala de juntas, una amplia estancia, un desayunador, medio baño, una cava para vinos, una cocineta y un espacio semi techado para asadores.