Rozana Montiel


Rozana Montiel es arquitecta egresada de la Universidad Iberoamericana con estudios de posgrado en la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona.

Recibió la beca jóvenes creadores por parte del FONCA en 2001 y en dos ocasiones (2009 y 2012) ha recibido la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte por parte de la misma institución, en la primera ocasión fue la primera mujer arquitecta en recibirla.

En 2008 funda Periférica Arquitectura, donde ha desarrollado proyectos que van desde intervenciones urbanas, hasta montajes artísticos así como el diseño y construcción de proyectos arquitectónicos, sustentados en una sólida plataforma de investigación interdisciplinaria.


Alejandro Fernández (AF).No es muy común encontrar arquitectos en México que se enfoquen en la investigación y la experimentación tanto como tú lo haces. ¿Cuál es el resultado final de esas investigaciones?

Rozana Montiel (RM). Mi mayor interés en los proyectos de investigación y experimentales que realizamos, es que una idea o aquello que se está investigando, se materialice.

Por ejemplo, un proyecto que fue realizado para una revista ha llegado a conocerlo hasta el jefe de gobierno. La revista Ambientes me invitó a realizar un ejercicio conceptual cuya finalidad era proponer un proyecto urbano con la idea de reutilizar un espacio de la Ciudad de México. Mi idea inicial era crear una red de edificios verticales públicos como el edificio Sesc Pompéia de Lina Bo Bardi en Sao Paulo, que originalmente fue una vieja fábrica de tambores y que en vez de ser demolida fue reutilizada como un centro comunitario de ocio, cultura y deporte. Es construcción arquitectónica y construcción social, un espacio para la gente.

El proceso de búsqueda fue muy interesante, se hizo una investigación y un registro fotográfico de edificaciones verticales abandonadas. Al colocar las fotografías vimos que dos edificios abandonados se repetían y que éstos eran los edificios del metro.

Indagando más, encontramos que eran 22 edificios iguales sobre las líneas 1, 2 y 3 del metro y que varios de ellos están subutilizados, funcionan como bodegas, algunos pisos están vacios, etc. Además se trataba de edificios con plantas libres que permiten espacios multifuncionales, y por último, todos los edificios tenían una identidad muy característica que los volvía reconocibles. Con todo lo mencionado, mi idea in